lunes, 14 de mayo de 2012



 
Hoy la estupidez durmió conmigo. 
Fornicamos hasta hasta hartazgo.
 Mordí cada centimetro de sus labios
... y me volví loca en su olor.
 Le hice mil preguntas y no respondió a ninguna
 y fui más feliz con eso. Contemplé sus fríos labios.
 Descubrí unos largos dientes,
 entre esa mullida sonrisa que devoraban piel con impaciencia,
 obligándola a estremecerse en solitario.
 Pensaba en colores estridente bajo los pies ardientes,
 pero puntas calaban en los talones hasta la pelvis,
 provocando la caída de la vida sobre la almohada.
 Cambie la estupidez por la razón y no encontré nada.
 Busque en mis sueños y me descubrí a solas,
 como cuando escuchas a los padres  a los quince y te das la vuelta...
... y se dio la vuela.

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